Perfil



 


 

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Mi nombre es Pablo Correa. Nací el 11 de junio de 1982, en Madrid.

Soy licenciado en Comunicación audiovisual, máster en Nuevas Teconologías y en Dirección de Comunicación Corporativa, campo en el que estoy especializado.

Soy un apasionado de la aviación comercial y deportiva y del ciclismo en carretera. Para todo hay tiempo en la vida.

Creo que la vida debe ser aliñada con una buena dosis de actividades o hobbies que nos hagan disfrutar y que nos realicen como personas.

Creo tanto en la suerte como en el trabajo, aunque un poco más en lo segundo. En definitiva, la vida es sólo para los que se atreven y trabajan en su empresa personal.

Disfruto con libros que enseñen, no con aquellos que cuentan simplemente historias. Los libros de Álex Rovira Celma me contagiaron el gusto por las citas: esas pequeñas frases que encierran verdades como puños. Son pequeñas claves para la vida:


La felicidad es una dirección, no un lugar (Sidney Harris).

La felicidad depende de la autoestima y la autoestima nos la dan los demás
(F. Miralles).

Es más fácil calzarse unos mocasines que alfombrar el mundo entero.

Con la vida ocurre lo mismo que con los chistes: lo importante no es lo que duren sino lo que hagan reír. (Anthony de Mello).

La jubilación es para la gente que ha odiado lo que hacía toda su vida.
(Woody Allen).

La gente que dice que no se puede hacer no deberían interrumpir a quienes lo están haciendo. (Thomas Alva Edison).




Además de citas, hay anuncios que pueden hacernos cambiar la actitud ante la vida. Este es uno de ellos. Si todos basáramos nuestra actitud en el mensaje del spot, el mundo cambiaría


Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros
cuando otros la pierden y te cargan su culpa.
Si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,
pero aun así tomas en cuenta sus dudas;
Si puedes esperar sin que te canse la espera,
o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
o ser odiado sin dar cabida al odio,
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:

Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;
Si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;
Si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino
y tratas de igual manera a ambos impostores,

Si puedes hacer un montón con todas tus victorias
Si puedes arrojarlas al capricho del azar,
y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
sin que salga de tus labios una queja;
Si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero
y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas
con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Adelante!”

Si ante la multitud das a la virtud abrigo,
Si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,
Si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa;
Si puedes rellenar un implacable minuto
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y sus codiciados frutos,
Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!

 



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